lunes, 28 de julio de 2014

Amor hormiga

Me han dicho muchas cosas.
Me han dicho que soy especial, y luego se han jodido en todo.
Me han dicho que me querían, pero no.
Me han dicho que querían darme todo, pero que eso estaba en otra persona.
Me han dicho que me quede y sin embargo, me quiero ir.

Cada vez que escucho un pedazo de canción que dice "Sigo buscando a fuera lo que no hallo dentro" siento que hago todo mal, pero lo cierto es que uno busca, inconscientemente o no, amor. Y ese amor a veces se da en un minuto y otras veces es el fruto de un trabajo de construcción, con el otro y con uno mismo. Ahora, yo opino que no es fácil la construcción, que esa vibración de cuando se quiere, casi de inmediato, es adictiva y es totalmente diferente al amor hormiga, no interesa si dura mucho o poco, importa que suceda.

Cada olvido es diferente, y a la vez el olvido no existe, solo nos mantenemos distraídos.
Alguien, que sin duda me quiere, me pide que no piense más, que sea libre. Y también dice que la primera persona, la primera que realmente nos importó, no interesa que tenga o qué sea lo que nos llame la atención, no se puede explicar, pero siempre la vamos a tener presente, siempre va a ser especial, aún siendo el peor insecto sobre esta tierra, siempre va a tener ese "no sé qué" que nos hace recrear un camus sobre lo que fuimos y sobre lo que podíamos ser.

"Existe gente divina de corazón" dice otra canción, y no se equivoca. Existen personas que son como un paño que alivia lo recorrido, que anestesia lo que nos duele, lo que aún no está resuelto. Gente con paciencia y con mucho amor para dar.
 No existe mayor gratitud que la sinceridad, no puedo culparme por lo que no siento, no voy a obligarme a estar sin querer estar, no es justo "jugar" a hoy si, mañana no. 

Y aunque el engaño duerma entre mi almohada y mi cabeza, la intención es siempre dejar de buscar y que ese amor que tanto necesito y pretendo, me encuentre de repente y pueda llenar ese espacio de temor con calidez y paz, el amor viene con la vida, solo hay que generarlo en el alma y desde el alma.  




lunes, 12 de mayo de 2014

Soltar

Dejar ir a tiempo, poder rescatarse a uno siempre. Poderse querer más que a nadie, que el amor por uno sea más fuerte que el de cualquier otro. Estar por sobre todas las cosas acompañándose a si mismo.

Buscas el afecto en otros, buscas que alguien te entregue el amor que no tenes por vos mismo. Podrías hasta comprarlo si fuera posible.

No quita que tengas cosas maravillosas para dar, pero al menos podrías pensar en grande para vos. Nosotros deberíamos ser imposibles de auto-defraudarnos.

¿Cuánto cuesta sacrificar el resto por uno mismo? ¿Cuánto cuesta elegirse a uno a diario? ¿Cuánto te queres? ¿Cuánto podes hacer por vos?

Poder hacerte cargo de lo que sentís, poder respetar una respuesta, saber partir a tiempo. Nada garantiza que no duela, es imposible. Podes irte, podes soltar, podes no estar y es el principio del cariño con uno mismo. Elegirte antes de elegir a alguien más, ser el primero en tu propia lista.

Saber no estar, entender que no hay un deber con nadie, entender que cada uno es capaz de resolver sus problemas, y de no serlo, lo aprenderá.

Poder respetar los tiempos de otro y los de uno mismo, no corresponderse no esta ni bien ni mal, es un ideal, pero no podemos obligar a nadie a sentir algo que no siente.

Ser capaz de poner límites. No "tener" que tratar a alguien como no lo merece. Entender que hablar de esa persona no es faltarle el respeto. Parte de la historia es de uno y lo será siempre.

Sentirse merecedor de una nueva oportunidad.

martes, 8 de abril de 2014

Adicta, adicta a sentir.

Hay cierta gente a la que no debemos darle tanta información, ni siquiera afecto, ni siquiera nada. No los mires.

Escucho al menos veinte canciones diarias buscando como sentirme, recrear lo que siento y termino creyendo que me siento tan así como lo cantan, en la décima canción, escuchen atentos.

Uno elige como estar, como sentirse. Diferente es poder elegir frente a quién sentir y qué sentir. Somos adictos a sentir-nos. Todo debe de generarnos impresiones, sentimientos, sensaciones. De todo sacamos un poquito, de todos los puestos algo compramos, algo nos llevamos.

Será que me quiero sentir así, será que no se distinguir si estoy enamorada o si estoy encaprichada. Y luego pienso: El enamorarse ¿no será cuestión de caprichos? Quiero esto y lo quiero ahora, y no me cambien nada, no toquen nada, que lo quiero tal cual.

Soy presa de ver cada medio minuto si no escribiste, aunque sea para pedirme sal. No importa, todo contacto es bueno. Necesito que me necesites. Mentira. Yo no necesito nada, de hecho no te necesito, de hecho no necesito que me necesites. Eso es mentira. Es una mentira de mi humillación, acto que celebro cada vez que me digo no pero hago si. Humillarme al punto de hacer cosas en función a las tuyas, de sentirme en función a como estés o a lo que me digas. Es humillación por que soy consciente y a pesar de ello, lo hago.

Te culpo de estar confundida, te culpo por ser tan bella, te culpo por cada sonrisa, te culpo por cada cumplido que se te escapa. Te culpo por no decirme cosas lindas, te culpo por no hacer nada, te culpo por estar quieta, y generar todo esto que sin poder elegir sentir, siento.

No sé si seas un gran amor, no sé a dónde voy con todo esto, y lo hablo en singular por que así es, por que camino sola. Por que te quedaste inmóvil en el segundo casillero. Esperando...

Me rompo la cabeza pensando que no decir, y es lo primero que digo. Por que después de todo a dónde van las palabras que uno se guarda para ese alguien, para esa ella. Y luego me arrepiento, mucho me arrepiento, por que a cada palabra que tengo pensado no decir y digo, vos la rematas con un silencio que me invade hasta adentro. Me dejas espacios libres, y yo los ocupo con mis dudas, con mis inseguridades.

Realmente esto está saliendo perfecto, me dijiste que no podías prometerme nada, y no lo haces. Me dijiste que que querías ser libre y lo sos. Me dijiste que me querías, y quizás es lo más cierto y bonito que haya salido de tu boca, pero no te creo. Elijo no creerte. Por que si te creo, duele.

Me paso la vida esperando. Primero a que aparezcas, segundo a que respondas, tercero a que quieras, cuarto a que me digas que no, quinto a que saques conversación, sexto a que muestres interés, séptimo a que te aburras, octavo a que te dé sueño, noveno a que te despidas, décimo a que me dejes besos.

Sin embargo, quiero seguir esperando, quiero seguir estando. Por que aunque quiera mentirte, yo, te quiero.

domingo, 16 de marzo de 2014

Todo lo que necesitas es amor

Y cuando más pensas que te conoces, ocurre algo que te demuestra que lo absoluto no existe, al menos no este campo. Que todo lo que aprendiste puede ser revocado e incluso humillado por un sentimiento.

El amor, el enamoramiento, cosas totalmente diferentes. Siempre relacionadas, usadas como sinónimos. ¡Qué mal aprendemos las cosas! ¡Qué mal nos enseñan las cosas! Nada ni nadie te educa emocionalmente, la mayoría de todos nosotros aprendemos "a los ponchazos", aprendemos cuando no queda otra que aprender. Sentir no esta mal, decir mucho menos.
Nos educan para hablar, para leer, para escribir, para pensar. Pero nadie nos educa para sentir.
Nadie nos educa para recibir amor. Nadie nos dice que dar amor y recibirlo ,como mérito de un sentimiento involucrado, esta bien. ¿Qué está bien? El amor no es bueno ni malo, el amor es amor (y punto).

El amor libre, el amor encapsulado, el amor posesivo, el amor obsesivo. ¿Cuantas concepciones conoces respecto al amor? ¿Como amas? ¿Elegís como amar? Cuando amas no esta la opción de elegir, no optas por esto o por aquello. Cuando uno ama, ama. Y eso ya es un todo. Complejo. Complejísimo.

El amor es sublime. Es lo mejor y lo peor que te pueda pasar. Dependiendo de la ecuación que resulte entre vos y la otra persona. No se pueden dar cifras, no podemos medirlo en porcentajes probables dé... Hay una sola opción de ese amor correspondido, hay una sola magia que puede estar o no. Y no, no depende de ninguno de nosotros. Esta en el aire. No hay a quien echar culpas.

El enamoramiento es pasajero. El amor también pasa, pero la intensidad, las marcas, los recuerdos, los aromas, los sabores después de haber amado nunca volverán a ser los mismos. De hecho, nunca volvemos a ser los mismos. Dicen que hay dos cosas puntuales que pueden dar un vuelco en la vida de una persona. El amor o la muerte. Esto nos destruye o nos construye para una vida que va a ser diferente a partir de esto.

Te enamoras bailando, te enamoras caminando, te enamoras en un colectivo, puede ocurrir en cualquier lugar. La atracción física, es el comienzo del enamoramiento, que en el mejor de los casos terminará en amor. Existen suertudos, hay quienes dan testimonio de ello.

Cuando te enamoras, no te enamoras de la otra persona. Te enamoras de lo que sos con esa persona. Te enamoras de lo que esa persona genera en vos. Te enamoras en función de lo que esa persona te da.

No existe posibilidad de dar amor verdadero si no hay una armonía en el ser. No podemos dar amor sin antes amarnos, no podes querer generar en el otro lo que no podes generar por vos mismo, no podes pretender que te amen si vos no te amas. Venimos a aprender, venimos a perfeccionarnos. Intenta amar sin antes amarte, y contáme después quien llora por quien, quien sufre por quien y de quien son las culpas.



lunes, 17 de febrero de 2014

Yo no se que me han hecho tus ojos

¿Te has fijado como me miras? ¿Acaso es a propósito? ¿Acaso quieres que te abrace toda la vida?

 La grandeza de los sentimientos, la afinidad de los pensamientos, los valores, los colores, los sabores, los olores.

¿Y tus ojos? Prometen, prometen y prometen.  La mirada posada en mil cosas y a veces, como por descuido, se posa en mí.

¿Y tu boca? Que me canta, que me habla, que me besa. Abierta, cerrada. Tu boca me atrapa.

¿Y tu sonrisa? Es el mayor gesto de libertad que conozco. Tu sonrisa me libera y me atrapa.  Me roza y me besa.  Me abraza y me deja. Tu sonrisa, tu sonrisa es casi religión.

¿Y tu cuerpo? Tu cuerpo que me choca y me atrae como un elemento. Tu cuerpo no me suelta. Tu cuerpo me acapara. Tu cuerpo me sostiene. Tu cuerpo. Mi cuerpo. Un sustento. Una memoria de lo que no recuerdo, un pasaje del amor, un boleto de ida. Tu cuerpo es el viaje más hermoso. Es la vuelta al mundo, en menos de un segundo.  

¿Y vos?  Al menos explícame que me has hecho,  explícame que hacer, enséñame.



Los abrazos, los besos, las caricias, las sonrisas, las miradas, las voces, los gestos, los sueños, las búsquedas, los encuentros, el calor, el frío, la lluvia. El agua y el vino. El tabaco y tus besos. La lluvia y tus abrazos. La noche, las estrellas y tu calor. 

sábado, 28 de diciembre de 2013

Revolución



Encontrarse, respetarse, amarse.

No me gusta hablar de años, me lleno de melancolía. Me gusta sacar cuentas, pero prefiero en ciclos y no en años, si cuento los días el paso del tiempo me intimida y me pongo nerviosa.

He aprendido tanto, me ha costado tanto. Algo así como veintiún años. Algo así como todo mi vida.

He aprendido, principalmente, que si no aprendes te vuelve a pasar, y así sucesivamente hasta que aprendes. Aprender. Aprehender. Asimilarse. Cultivarse.

Errada. Del verbo errar. Errar, del errar humano. Errar, del errar por miedo. Errar, del errar por costumbre. Errar, del errar fuera de la zona de confort. Errar, errar del aprender.

Despojada. Así me encontraba enero de este año, al que le quedan pocos días. Despojada de sueldo, de trabajo, de comprensión, de amor, de seguridad, de felicidad, de plenitud, de sexo, de mí. 

No tardó en llegar febrero y con el cientos de telegramas, cientos de llamados, cientos de malos ratos, cientos de llantos, cientos de culpas, cientos de broncas. Marzo igual. Mayo igual, y en junio mandé todo a cagar. En junio me harté, no aprendí de un día para el otro. Me tuve que hacer la víctima durante un tiempo, ponerme en distintos papeles, hasta que me deshice de todos los libretos y me paré frente a mi escenario. Faltaba poco para el estreno, (y yo sin saberlo) había que direccionar, había que ajustar, había que cambiar, había que sacar cosas, había que agregar otras tantas. Había que dejar de sobreactuar. Había que empezar a sentir y entregarse. 

La adrenalina, siempre presente en mi vida, ha sido mi fiel compañera. Cuando no hay adrenalina y no se me ciñe el estomago frente a algo o alguien, entonces no vale la pena. Entonces estoy perdiendo el tiempo. 

Aprendí cuando tenía que aprender, o no. No lo sé, o sí. No importa. Aprendí.

Aprendí a disfrutar mi juventud, a no tener dinero, a saber que tengo 21 años, a no ahorrar, a no estar, a que no estén, a que hablen, a que no hablen, a hablar, a callarme, a llorar, a decir, a sentir, a tocar, a sufrir, a festejar, a celebrar, a dar gracias, a pedir perdón, a perdonarme, a perdonar, a aceptar, a luchar, a valorar, ha sacrificar, a echar, a llamar, a besar, a abrazar, a sentir, a pensar, a errar, a amar, a entender, a expulsar, a contar, a perder, a ganar, a gritar, a susurrar. Aprendí.

Revolución, en este ciclo fui revolución. Soy revolución. No hay contexto político, o si. Quizás en ciertos puntos. Hay revolución de juventud, de amor. o ¿acaso el amor no es una revolución? El amor por uno mismo, de reconocerse, de respetarse, de escucharse... para recién poder amar al resto. De estar bien consigo mismo, para tener una base buena dónde le puedas ser útil al otro. De no vendernos como una montaña de basura ¿de qué le sirve al otro más basura? De pensarnos como una campaña de reciclaje, donde nos podamos renovar constantemente para poder ser, si no reciclamos bien, pues entonces no sirve. No me sirve. No nos sirve. 

Por primera vez en mi vida giré en U, y no me volví atrás para retroceder casilleros, volví para pisar más fuerte, volví para creerme que piso y que dejo huella. Volví para ser, volví para sentir, volví para prometer, volví para declarar, volví, como vuelven muchos, para aprender. Y no me siento ni un solo paso atrás. Fuerte. Me siento cada vez más cerca de ser yo, de estar feliz, de que la primera y la última palabra la tengo yo. Que no se trata de soberbia, que no se trata de ego, se trata de vivir con uno mismo amándose como quiero que me quieran para toda la vida. 

Gracias, la mejor palabra que aprendí de este ciclo. 



lunes, 13 de mayo de 2013

Yin y Yang


He prometido escribir los sábados, lo sé. He prometido no comerme más las uñas, lo sé.
He prometido no enfadarme tan a menudo, lo sé. He prometido no mirarte más provocandote, lo sé.
No he cumplido, lo sé.

Siempre pienso que sería de mi vida sino fuera esto, lo que es. Siempre es linda, muy romántica  Optimista. Todos están satisfechos por verme feliz ¿Lo escribí o lo pensé? Yo estoy feliz.

Otras veces es muy pesimista y efectista sobre todo, pienso en que voy caminando por la calle, cruzando por mitad de cuadra como riojana que soy, y de golpe algún desequilibrado (que también tuvo un mal día) sale en su auto acelerando hasta el fondo y escapando de la vida, está tan ciego de decepción que yo soy solo un elemento más del paisaje. Yo concentrada en mi profunda desdicha y baja autoestima cruzo sin mirar, quizás rogando que el infortunio llegue hasta el punto crucial. Me impacta (siempre es una camioneta o un auto grande) yo vuelo y al caer me golpeo tan bruscamente contra el asfalto, que muero.

Ahora pienso, no es novedad mi pesimismo  pero ¿han notado cuantos caracteres utilice para "lo negativo"? Es increíble, una vez más.

Hay días en que planifico mi vida de una forma tal, que podría trabajar de ello. Organizo mis horarios, me planteo nuevas actividades, una dieta, un novio, diversión, sexo, estudio, lectura, amigos, cine, etc, etc. No hay un orden específico, todo es un fluir que no me preocupa. Lo triste es que nunca hago ni la mitad, y si lo hago no me dura más que dos días.
¿Será disciplina  ¿será falta de auto-compromiso? ¿será que no quiero estar ni mejor ni peor? Demasiados interrogantes, para una vida sin muchas respuestas y pocas sonrisas. ¡Mierda! Otra vez, que fatalismo el mío.

Soy robusta, soy grande, soy de peso generoso. Si podríamos catalogar lo bueno con color blanco y lo malo cono color negro. Sería simple de responder según mi vestuario.¡ Blanco jamás! Negro siempre, me salva siempre. Una más, y no es adrede.

He visto muchas películas. Hoy vi una, nada en particular, dos vidas totalmente desbastadas que se rehabilitan para poder seguir y en eso se enamoran (sin darse cuenta, obvio) y la escena final se resume a un beso de lengua, apasionado, con frío, noche oscura, vísperas de noche buena, tan hermosamente perfectos los dos, que te clavan un puñal en el pecho y te obligan a pasar una noche observando el techo, pensando que estas solo, que arruinas a menudo la mayoría de las relaciones...  ¡y qué físicamente nunca vas a estar tan buena como ellos dos! Una porquería. Cierro los ojos y ahí estoy yo, dando un beso en pleno centro riojano, desprejuiciadamente enamorada. ¿Me pasará alguna vez? ¡Ay mierda, otra vez los interrogantes! ¿Que debo pensar, que voy a estar mi vida entera preguntándome cosas? Me desvío, pienso en que ojalá siempre pueda preguntarme sobre todo, por que mantendré viva la curiosidad por la vida, y entonces casi por una cuestión de lógica digo, el día que terminen los interrogantes, ese día mi vida habrá acabado. Retomo, pienso en que nunca es tarde y más que tarde, quizás es temprano.

Entonces el hueco que dejo esa película ahora esta menos hondo, ya casi se cierra, mis pensamientos son más limpios y los ánimos más livianos, entonces elijo auto-compadecerme de mi misma e irme a dormir, planificando un día más de planes extraordinarios, que no se si se cumplan o no, pero soy feliz en el instante en que los pienso.